lunes, 27 de enero de 2014

CAMPOS DE CASTILLA DE ANTONIO MACHADO


En 1912 se publica Campos de Castilla, segundo libro de poemas de Antonio Machado en el que el autor  ofrecerá una visión subjetiva del paisaje castellano y adoptará una actitud crítica denunciando el atraso y la pobreza de Castilla y mostrando los males de España. Observad esta visión crítica en el poema "A orillas del Duero":

(...) Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus andrajos, desprecia cuanto ignora.
¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada
recuerda, cuando tuvo la fiebre de la espada?
Todo se mueve, fluye, discurre, corre o gira;
cambian la mar y el monte y el ojo que los mira.
¿Pasò? Sobre sus campos aun el fantasma yerra
de un pueblo que ponía a Dios sobre la guerra.

La madre en otro tiempo fecunda en capitanes
madrastra es apenas de humildes ganapanes.
Castilla no es aquella tan generosa un día,
cuando Mio Cid Rodrigo el de Vivar volvía,
ufano de su nueva fortuna y su opulencia,
a regalar a Alfonso los huertos de Valencia;
o que, tras la aventura que acreditò sus bríos,
pedía la conquista de los inmensos ríos
indianos. a la corte; la madre de soldados,
guerreros y adalides que han de tornar cargados
de plata y oro a España, en regios galeones,
para la presa, cuervos; para la lid, leones.
Filósofos nutridos de sopa de convento
contemplan impasibles el amplio firmamento;
y si les llega en sueños, como un rumor distante,
clamor de mercaderes de muelles de Levante,
no acudirán siquiera a preguntar ¿qué pasa?
Y ya la guerra ha abierto las puertas de su casa.

Castilla miserable, ayer dominadora;
envuelta en sus harapos, desprecia cuanto ignora (...)


Dentro de Campos de Castilla es destacable la serie de "Campos de Soria" por la proyección de los sentimientos del poeta en las tierras sorianas, su profundo amor por estas tierras, los recuerdos de su mujer Leonor...  

   
                                       


    VII
   ¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, obscuros encinares,
ariscos pedregales, calvas sierras,
caminos blancos y álamos del río,
tardes de Soria, mística y guerrera,
hoy siento por vosotros, en el fondo
del corazón, tristeza,
tristeza que es amor! ¡Campos de Soria
donde parece que las rocas sueñan,
conmigo vais! ¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas!...
                                                                                      

                                                                   IX
   ¡Oh, sí! Conmigo vais, campos de Soria,
tardes tranquilas, montes de violeta,
alamedas del río, verde sueño
del suelo gris y de la parda tierra,
agria melancolía
de la ciudad decrépita,
me habéis llegado al alma,
¿o acaso estabais en el fondo de ella?
¡Gente del alto llano numantino
que a Dios guardáis como cristianas viejas,
que el sol de España os llene
de alegría, de luz y de riqueza!


Por último, os dejo este poema "El mañana efímero" que Machado incluiría en ediciones posteriores de Campos de Castilla. Esta es una de sus composiciones más críticas, cargadas de una fuerza satírica, aunque tras la crítica también se encuentra la esperanza en que otra España es posible.


La España de charanga y pandereta, 
cerrado y sacristía, 
devota de Frascuelo y de María, 
de espíritu burlón y de alma quieta, 
ha de tener su mármol y su día, 
su infalible mañana y su poeta. 

El vano ayer engendrará un mañana 
vacío y ¡por ventura! pasajero. 
Será un joven lechuzo y tarambana, 
un sayón con hechuras de bolero; 
a la moda de Francia realista, 
un poco al uso de París pagano, 
y al estilo de España especialista 
en el vicio al alcance de la mano. 

Esa España inferior que ora y bosteza, 
vieja y tahur, zaragatera y triste; 
esa España inferior que ora y embiste 
cuando se digna usar de la cabeza, 
aún tendrá luengo parto de varones 
amantes de sagradas tradiciones 
y de sagradas formas y maneras; 
florecerán las barbas apostólicas 
y otras calvas en otras calaveras 
brillarán, venerables y católicas. 

El vano ayer engendrará un mañana 
vacío y ¡por ventura! pasajero, 
la sombra de un lechuzo tarambana, 

de un sayón con hechuras de bolero, 
el vacuo ayer dará un mañana huero. 

Como la náusea de un borracho ahito 
de vino malo, un rojo sol corona 
de heces turbias las cumbres de granito; 
hay un mañana estomagante escrito 
en la tarde pragmática y dulzona. 

Mas otra España nace, 
la España del cincel y de la maza, 
con esa eterna juventud que se hace 
del pasado macizo de la raza. 

Una España implacable y redentora, 
España que alborea 
con un hacha en la mano vengadora, 
España de la rabia y de la idea.
                  
En el año 2012 se cumplía un siglo de la edición de Campos de Castilla y para conmemorar este aniversario el periódico El País, incluyó en el apartado cultural un interesante artículo sobre la vida y obra del poeta. Podrás leerlo si pinchas en Estos versos salvaron la vida de Machado.

EL ESPERPENTO

Ramón María del Valle-Inclán partió del Modernismo musical y elegante de las Sonatas a una literatura más crítica basada en la distorsión con la creación del esperpento. A continuación, tenéis la escena XII de Luces de Bohemia en la que Valle define el esperpento como una técnica literaria basada en la deformación de la realidad, ya que los personajes heroicos resultan grotescos cuando se ven reflejados en los espejos deformantes de "el callejón del Gato".

MAX.-Los ultraístas son unos farsantes. El esperpentismo lo ha inventado Goya. Los héroes clásicos han ido a pasearse en el callejón del Gato.
DON LATINO.- ¡Estás completamente curda!
MAX.-Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada.
DON LATINO.-¡Miau! ¡Te estás contagiando!
MAX.-España es una deformación grotesca de la civilización europea. 
DON LATINO.-¡Pudiera! Yo me inhibo.
MAX.-Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas.
DON LATINO.-Conforme. Pero a mí me divierte mirarme en los espejos de la calle del Gato.
MAX.-Y a mí. La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta. Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas.
DON LATINO.- ¡Eres genial! ¡Me quito el cráneo!
MAX.-Latino, deformemos la expresión en el mismo espejo que nos deforma las caras y toda la vida miserable de España.
DON LATINO.-Nos mudaremos al callejón del Gato.

Para conocer más sobre esta calle madrileña, sus famosos espejos y la obra de Valle-Inclán pincha en Madrid a fondo:

Por último, señalar que un experimento de poesía esperpéntica lo tenemos en su obra La pipa de kif (1919) de la que os dejo como muestra el poema "Fin de carnaval" en el que se presenta de forma grotesca el ritual del entierro de la sardina:

                                                                   Es Miércoles de Ceniza.
Fin de Carnaval.
Tarde de lluvia inverniza
Reza el Funeral (...)

Los pingos de Colombina
Derraman su olor
De pacholí y sobaquina.
¡Y vaya calor!

Un Pierrot junta en la tasca
Su blanco de zin,
Con la pintada tarasca
De blanco y carmín.

Al pie de un farol, sus flores
Abre el pañolón
De la chula: Sus colores
Alegrías son.

¡Cómo la moza garbea
Y mueve el pay-pay!
¡Cómo sus flecos ondea
En el guirigay!

El curdela narigudo
Blande un escobón:
-Hollín, chistera, felpudo,
Nariz de cartón-.

En el arroyo da el curda
Su grito soez,
Y otra destrozona absurda
Bate un almirez.

Latas, sartenes, calderos,
Pasan en ciclón:
La luz se tiende a regueros
Sobre el pelotón.

Y bajo el foco de Volta,
Da cita el Marqués
A un soldado de la Escolta,
¡Talla de seis pies!

Juntan su hocico los perros
En la oscuridad:
Se lamentan de los yerros
De la Humanidad.

Por la tarde gris y fría
Pasa una canción
Triste. La melancolía
De un acordeón.

Los faroles de colores
Prende el vendaval.
Vierte el confetti sus flores
En el lodazal.

Absurda tarde. Macabra
Mueca de dolor.
Se ha puesto el Pata de Cabra
Mitra de Prior.

Incerteza vespertina,
Lluvia y vendaval:
Entierro de la sardina,
Fin de Carnaval.