jueves, 24 de noviembre de 2011

DON JUAN TENORIO

                              
    La producción teatral de José Zorrilla (1817-1893) fue extensa e inspirada en el teatro del Siglo de Oro. Pero, sin lugar a dudas, su obra dramática más popular es Don Juan Tenorio, drama romántico estrenado en 1844 con gran éxito.

     . Influencias y repercusión de la obra.-
    Para la creación de su don Juan, Zorrilla se basa en un personaje ya existente en la literatura,  el personaje de don Juan presente en las obras de El burlador de Sevilla de Tirso de Molina y No hay deuda que no se pague ni plazo que no se cumpla de Antonio Zamora.  En estas obras, don Juan es un seductor, un pecador que es capaz hasta de retar a los muertos y al final es condenado por sus pecados.
      La novedad en la obra de Zorrilla y una de las claves de su éxito es el personaje de doña Inés, ángel de amor que hace posible la salvación de un libertino. También el ritmo ágil, la versificación variada hace que estos versos hallan gozado de gran aceptación popular y que esta obra se siga representando todos los años el 31 de octubre, víspera de Todos los Santos, con gran éxito de público. 

    . Características del Romanticismo de Don Juan Tenorio.-
      a) Temas -
     El tema fundamental de la obra, la salvación de un pecador por el amor de la mujer, es plenamente romántico. Don Juan es un libertino, un seductor de mujeres, pendenciero, desafiante y hasta irreverente con los muertos. Pero en su camino se va a encontrar un alma pura, la de doña Inés. Doña Inés es la primera mujer que don Juan ama de verdad y este amor va hacer posible la transformación espiritual del pecador, que de la mano del espectro de doña Inés conseguirá salvarse de la condenación eterna.
     La obra se estructura en dos partes:
     En la primera parte podemos encontrar una ambientación romántica: el misterio inicial del héroe, el uso de antifaces, los personajes embozados, las peleas callejeras, el misterio de las calles sevillanas, el rapto de doña Inés… En esta primera parte, todo es movimiento, dinamismo y acción.
     La segunda parte se produce cinco años después en un espacio sepulcral, donde están enterrados el Comendador y doña Inés. El Comendador, padre de doña Inés, murió a manos de don Juan y doña Inés murió de pena. Don Juan, convida a cenar a la estatua del Comendador y ésta responde y convida a don Juan. El tema de la muerte, el mundo de ultratumba, el entorno misterioso y sepulcral, la cena macabra… son los ingredientes románticos  más destacados. El ritmo es más lento y meditabundo en armonía con el conflicto interior del protagonista.
     El final de la obra no puede ser más romántico: el arrepentimiento del pecador por la intercesión de doña Inés y la apoteosis final del amor.

       b) Los personajes principales -
      Don Juan es el típico personaje romántico. Es impetuoso, arrollador, rebelde, arrogante, burlador, asesino  y ante todo, seductor.  Tiene una personalidad fogosa y violenta, con marcado satanismo. Este carácter va a transformarse gracias a un alma pura, la de doña Inés. Don Juan se enamora de doña Inés, de su pureza y su amor se volverá sincero y su alma se salvará gracias a ella.
     Doña Inés es ingenua, sencilla y simboliza la fuerza del amor sincero. Es el ideal romántico de la mujer pura, dulce, inocente que consigue transformar al pecador y salvarle por amor.
      c)  Los elementos formales -
     En la obra de Don Juan Tenorio apreciamos una ruptura con las reglas neoclásicas, imponiéndose la libertad de creación. La obra no respeta la unidad de acción, se desarrolla en distintos lugares y hay un transcurso temporal de cinco años entre las dos partes.
      Además, Zorrilla utiliza un lenguaje grandilocuente y retórico. El empleo de la polimetría, con versos en rima consonante de gran sonoridad, pegadizos y fáciles de aprender, han contribuido a la gran popularidad de esta obra. A continuación tenéis algunos de los pasajes más conocidos del Don Juan Tenorio:


          DON JUAN
        Por donde quiera que fui,
        la razón atropellé,
        la virtud escarnecí,
        a la justicia burlé
        y a las mujeres vendí.
       Yo a las cabañas bajé
       yo los claustros escalé
      y en todas partes dejé
      memoria amarga de mí.
                                                             
                                
      DON JUAN                                          

             ¡Oh! Sí, bellísima Inés,
             espejo y luz de mis ojos,
            escucharme sin enojos
            como lo haces, amor es;
            mira aquí a tus plantas, pues,
            todo el altivo rigor
           de este corazón traidor
           que rendirse no creía,
           adorando, vida mía,
           la esclavitud de tu amor.






                       
INÉS
Fantasmas, desvaneceos:
su fe nos salva..., volveos
a vuestros sepulcros, pues.
La voluntad de Dios es:
de mi alma con la amargura
purifiqué su alma impura,
y Dios concedió en mi afán
la salvación de don Juan
al pie de la sepultura.



DON JUAN. ¡Inés de mi corazón!

 INÉS
Yo mi alma he dado por ti,
y Dios te otorga por mí
tu dudosa salvación.
Misterio es que en
comprensión
no cabe de criatura:
y sólo en vida más pura
los justos comprenderán
que el amor salvó a don Juan
al pie de la sepultura.




miércoles, 23 de noviembre de 2011

ROSALÍA DE CASTRO

     Nació en Santiago de Compostela en 1837 y tuvo una existencia difícil y penosa, marcada por la enfermedad y las desgracias familiares. El ser hija ilegítima fue para ella un motivo de gran amargura. Pasó parte de su vida en Castilla pero siempre añoró Galicia, adonde volvió definitivamente en 1871 y donde murió en 1885.

      Sus primeros libros poéticos, Cantares gallegos y Follas novas están escritos en gallego. En estas obras está presente la denuncia social y su visión subjetiva del mundo. Su último libro poético En las orillas del Sar está escrito en castellano. En este poemario aborda la tristeza, la religiosidad, la búsqueda del amor y el mundo de las sombras. Se trata de su libro más intimista en donde muestra un profundo dolor de vivir, que traduce su convicción de que el ser humano y en especial la mujer es un ser sufriente

      Rosalía escribe en la misma línea sencilla e intimista que Bécquer. Su lírica posromántica se aleja del tono superficial y grandilocuente del Romanticismo y  nos ofrece su mundo interior abiertamente con momentos de honda emoción, tristeza, añoranza y sufrimiento. Supo armonizar la subjetividad lírica y dolorida con la contemplación de la naturaleza.



 Casa-Museo Rosalía
Casa-Museo de Rosalía de Castro en el Padrón. En ella vivió sus últimos años la célebre escritora y desde 1971 se habilitó como museo.

      
          A continuación, vamos a analizar algunos poemas de Rosalía de Castro:

    NEGRA SOMBRA

     Cando penso que te fuches,               Cuando pienso que te fuiste,
negra sombra que me asombras,        negra sombra que me asombras,
ó pe dos meus cabezales                    al pie de mi cabecera,
tornas facéndome mofa.                     tornas haciéndome mofa.
     Cando maxino que es ida                    Si imagino que te has ido 
no mesmo sol te me amostras            en el mismo sol te asomas 
i eres a estrela que brila                      y eres la estrella que brilla
i eres o vento que zoa.                         y eres el viento que sopla.
     Si cantan, es ti que cantas;                  Si cantan, tú eres quien canta;
si choran, es ti que choras                    si lloran, tú eres quien llora
i es o marmurio do río                           y eres murmullo del río
i es a noite, i es a aurora.                     y eres la noche y la aurora.
     En todo estás e ti es todo                      En todo estás y eres todo
pra min i en min mesma moras,           para mí, en mí misma moras,
nin me abandonarás nunca,                 ni me abandonarás nunca, 
sombra que sempre me asombras.      sombra que siempre me asombras.
                        
                                                                         (Follas novas, 1880)

1. Escribe el tema del poema.
2. ¿Crees que es un poema intimista? Razona tu respuesta.
3. Analiza la métrica y señala los recursos expresivos más significativos.

     Podéis escuchar la versión musical de este poema con voz de Luz Casal:


  
  
,
Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros
ni la onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso
de mí murmuran y exclaman: - Ahí va la loca, soñando
con la eterna primavera de la vida y de los campos,
y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.
-Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha,
mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
con la eterna primavera de la vida que se apaga
y la perenne frescura de los campos y las almas,
aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.
     Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños;
sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?

                                             (En las orillas del Sar, 1884).

1. Explica la relación de Rosalía con la naturaleza. ¿Le sirve la naturaleza para proyectar sus propios sentimientos? ¿Con qué metáforas muestra el paso de la vida? Explícalo.
2. Análisis métrico y sensación que transmiten los versos.


                                          Unha vez tiven un cravo                             
                                          cravado no corazón,
                                          i eu non me acordo xa si era aquel cravo
                                         de ouro, de ferro ou de amor.
                                         Soio sei que me fixo un mal tan fondo,
                                         que tanto me atormentóu,
                                         que eu día e noite sin cesar choraba
                                         cal choróu Madanela na Pasión.
                                         “Señor, que todo o podedes
                                         -pedinlle unha vez a Dios-,
                                        daime valor pra arrincar dun golpe
                                         cravo de tal condición”.

(Tenía una vez un clavo/clavado en el corazón,/y ya no recuerdo si era aquel clavo/de oro, de hierro o de amor./Solo se de él que me hirió tan hondo,/que tanto me atormentó,/que día y noche lloraba/cual lloró Magdalena en la pasión./”Señor, que todo lo puedes -le pedí una vez a Dios- dame valor para arrancar de un golpe/clavo de tal condición”)


                                           E doumo Dios, e arrinquiemo;
                                           mais...¿quén pensara...? Despois
                                           xa non sentín máis tormentos
                                           nin soupen qué era delor;
                                           soupen só que non sei qué me faltaba
                                           en donde o cravo faltóu,
                                           e seica, seica tiven soidades
                                          daquela pena...¡Bon Dios!
                                          Este barro mortal que envolve o esprito
                                          ¡quén o entenderá, Señor...!
                                                         (Follas Novas, 1880) 

(Diómelo Dios, lo arranqué;/...¿quién lo dijera...?Hasta hoy/ya no sentí más tormentos/ni supe que era dolor;/solo supe que algo me faltaba/donde el clavo faltó/y aún sentí nostalgia, aún sentí nostalgia/de aquella pena...¡Buen Dios!/Este barro mortal que envuelve el alma,/¡quién lo entenderá, Señor...!)

                                                           RIMA XLVIII

                                         Como se arranca el hierro de una herida
                                         su amor de las entrañas me arranqué,
                                         aunque sentí al hacerlo que la vida
                                         me arrancaba con él. (...)

                                                  (Rimas, Gustavo Adolfo Bécquer)

1. Compara el poema de Rosalía de Catro con la rima LXVIII de Bécquer:                 
     a) Rasgos comunes.
     b) Diferencias.
     c)  Influjos en la poesía posterior.

     Por último, os dejo un conocido poema de Rosalía de Castro, "Adiós Rios, adios Fontes" con música y voz de Amancio Prada. Atended al texto en gallego y también a los paisajes y lugares que aparecen en el vídeo, ya que Rosalía siempre se sintió muy unida al mar y a la tierra gallega:



     

domingo, 13 de noviembre de 2011

LAS SONATAS DE VALLE-INCLÁN. SONATA DE INVIERNO.


   

  "Este que veis aquí, de rostro español y quevedesco, de negra guedeja y luenga barba, soy yo: Don Ramón María del Valle-Inclán. Estuvo el comienzo de mi vida lleno de riesgos y azares. Fui hermano converso en un monasterio de cartujos, y soldado en tierras de la Nueva España. Una vida como la de aquellos segundones hidalgos que se enganchaban en los tercios de Italia por buscar lances de amor, de espada y de fortuna. Como los capitanes de entonces, tengo una divisa, y esa divisa es como yo, orgullosa y resignada: «Desdeñar a los demás y no amarse a sí mismo.» 

("Juventud militante. Autobiografías", Alma Española, Madrid, nº 8, 27 de diciembre de 1903)


    Así se describía Ramón María de Valle-Inclán, escritor nacido en Villanueva de Arosa (Pontevedra) en 1866. Sin terminar sus estudios de Derecho, marchó a Méjico con afán de aventuras . De regreso, lleva en Madrid una vida bohemia y se convierte en uno de los principales defensores del Modernismo.

      Bohemio, extravagante, aventurero, su figura era inconfundible: manco, con melenas y largas barbas de chivo. Políticamente, comenzó con posturas tradicionalistas, defendiendo viejos valores y mostrándose anti-burgués para terminar en posiciones más revolucionarias.  Fue un escritor dedicado exclusivamente a la literatura, atento siempre a la renovación temática y formal. La amplia producción de Valle-Inclán reúne novelas, cuentos, obras dramáticas y poemas.

     Su personalidad provocadora, enemigo de todo comportamiento burgués y alejado de cualquier muestra de vulgaridad, su apariencia estrafalaria y su vocación literaria, no dejaría indiferentes a sus contemporáneos que se referirían a él como:

     "El gran don Ramón, de las barbas de chivo", (Rubén Darío)

     "La mejor máscara a pie que cruzaba la calle de Alcalá" (Ramón Gómez de la Serna)

     "Fue el actor de sí mismo, vivió, esto es, se hizo en escena. Su vida, más que sueño, fue farándula" (Miguel de Unamuno)

     "Cada párrafo que escribe le cuesta una semana de trabajo; cada cuento un trimestre(Ramiro de Maeztu)

     "Eximio escritor y extravagante ciudadano" (general Primo de Rivera).

      Cómo veis don Ramón era un tipo muy peculiar. Su vida está repleta de anécdotas en las que se pone de manifiesto su excentricidad y su carácter polémico.  Si queréis conocerlas pinchad aquí y podréis conocer cómo Valle-Inclán perdió su brazo izquierdo, sus penurias económicas y su enemistad con escritores y políticos de su época.

     Pero, por debajo de su excentricidad bohemia, encontramos una entrega rigurosa a su trabajo de escritor y una búsqueda de formas nuevas. Con las Sonatas entra en el Modernismo más exuberante, rico en imágenes ostentosas y brillante en el lenguaje, donde los elementos sensoriales sirven para la estilización e idealización de la realidad. Recrea en estas obras las andanzas decadentes, donjuanescas, refinadas y perversas del Marqués de Bradomín, un don Juan feo, católico y sentimental.
     Posteriormente, a partir de 1920, el modernismo de Valle-Inclán se orienta hacia la deformación grotesca de la realidad con el esperpento.


      Para comprender las Sonatas es imprescindible saber lo que fue el MODERNISMO. A continuación, tenéis una bella presentación sobre esta corriente creativa gestada en Hispanoamérica a partir de 1870 e introducida en España en 1900 por Rubén Darío:



       
         Las Sonatas
     "La condición característica de todo el arte moderno y muy particularmente la literatura, es una tendencia a refinar las sensaciones y acrecentarlas en el número y la intensidad. Hay poetas que sueñan con dar a sus estrofas el ritmo de la danza, la melodía de la música y la majestad de la estatua." (Valle-Inclán)

   

       
         Las Sonatas representan la cima del arte de Valle en su etapa modernista. Son cuatro novelas cortas eslabonadas de posible lectura independiente pero con relaciones internas que las hace una obra unitaria: Sonata de otoño, 1902, Sonata de estío, 1903, Sonata de primavera, 1904 y Sonata de invierno, 1905. Recogen los amores del marqués de Bradomín en un ambiente de leyenda y misterio, con episodios de exquisita elegancia o de un amoralismo provocador. Es la exaltación de un mundo decadente, visto con una mirada nostálgica y distanciadora. Su prosa es rítmica, refinada, elegante, rica en efectos sensoriales y recursos retóricos, bellísima.  

     En palabras del crítico literario Miguel Díez:                                                            
"Las Sonatas -de otoño (1902), de estío (1903), de primavera (1904) e invierno (1905 ) son las memorias fragmentadas y discontinuas del Marqués de Bradomín, un aristócrata que, desde su vejez, evoca -con tono entre nostálgico y escéptico, amoral y refinado- cuatro aventuras amorosas de su vida en cuatro momentos vitales de su biografía y en cuatro escenarios geográficos muy distintos -Galicia, México, Italia y Navarra- e, incluso, con cuatro variedades de tono y ritmo literario. Se trata de un nuevo Don Juan, pero con rasgos contradictorios: por una parte,"feo, católico y sentimental" y por otra "cínico, descreído y galante como un cardenal del Renacimiento". Prevalece en las Sonatas la exaltación esteticista de un mundo refinado y de exquisita elegancia en ambientes aristocráticos y palaciegos, melancólicos y exóticos, en los que se mezclan, lo sagrado, el misticismo y la religiosidad con la sensualidad, el erotismo y la perversión; todo ello muy propio del decadentismo finisecular. Pero lo más destacable de las Sonatas son sus valores formales, propios de la novela modernista en la que el lenguaje y el estilo adquieren por sí mismos un valor absoluto. Mediante el uso de paralelismos -tanto de palabras como de ideas-, arcaísmos, adjetivos emparejados, estructuras bimembres o trimembres, comparaciones y metáforas, citas claras o veladas de prestigiosas obras literarias, etc., refulge una prosa estilizada, bellísima, llena de armonía y de valores rítmicos y plásticos".   

     Nosotros vamos a leer la Sonata de Invierno. Ambientada en la corte navarra de Estella durante la tercera guerra carlista, recrea las últimas aventuras galantes del marqués de Bradomín. Esta obra comparte las características estilísticas de las otras sonatas y se adelanta a la trilogía de La guerra carlista. Os dejo dos vídeos para que conozcáis mejor el conflicto carlista. En el primero conoceremos cómo se originó el conflicto y en el segundo se profundiza más en el desarrollo de estas guerras y sus consecuencias:









     En todo caso, el carlismo de Valle-Inclán es un carlismo estético y de idealización de los viejos valores tradicionales frente a la burguesía industrial. Como él  mismo decía: "El Carlismo tiene para mí la belleza de las grandes catedrales" o  "La aristocracia, la religión, el carlismo, los valores históricos, conceden al escritor un mundo formal, casi litúrgico, en el que se mueve con entera libertad, desenfadadamente: le proporcionan un acervo de formas que sostienen el edificio estético que se está construyendo”.


     Antes de iniciar la lectura, es conveniente que tengamos muy claros una serie de conceptos fundamentales para comprender la obra. A continuación, tenéis una lista de palabras relacionadas con la obra que vamos a leer. Escribid el significado denotativo y connotativo (asociación de ideas) de estas palabras y así estaremos más preparados para la lectura del libro:
   
     SONATA:


     INVIERNO:


     DON JUAN:


     MEMORIAS:
  

     CARLISMO:


     EVOCACIÓN:
  
     
          Por último, tened en cuenta que la Sonata requiere una lectura diferente porque es una obra en la que la forma estética nos sorprende, más allá del argumento. Probablemente os cueste su lectura al principio porque tenemos que escucharla como una melodía, saboreándola poco a poco, dejándonos seducir por su cadencia musical y sus insólitas figuras.